sábado, 19 de abril de 2008
Fragmento
No vale de nada aferrarse a la parpadeante ilusión que dan las promesas. La sangre sirvió más que para sellarlas. La sangre sirve para drenar el veneno que queda en el vacío dejado por la soledad. Pero no cualquier soledad, una llena de melancolía y añoranzas... la soledad que va detrás del abandono. Tampoco vale la pena creer en tu propia palabra, así hayas intentado cumplirla. Porque no hay nada más ácido que la inconformidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario