Muy cobarde para admitir que me asusta la soledad y muy estúpida para pedirte que me acompañes... soy.
Esta noche es distinta a todas las demás, porque de alguna manera cambia mi entorno. Sólo una verdad, algo exagerda, azota las ventanas de mi mente: te extraño.
martes, 5 de agosto de 2008
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