Mi cabeza no resistirá por mucho, ya siento como se inflama el cerebro y me presiona la sangre... y allí ese deseo martillando en el lóbulo frontal, pero resisto por ti... te esperaré, esperaré que me salves, porque ya no quiero escuchar mis propios sollozos, mis gemidos... ¿es mucho pedir? ¡Solo quiero silencio! ¿pero cómo amordazar al corazón? ¿cómo ahogar a mi propia boca que grita tu nombre?
Silencio...
Y dónde estás tú? Por qué no te escucho? Todo lo que quiero es tu voz, porque cuando te oigo lo demás desaparece, porque me alivias... tu voz... Aunque suene fría, no importa. Aunque me grites tú también, no importa. Aunque solo me maldigas, no importa. Yo necesito tu voz, necesito saber que estás ¡Y tú callas!
Silencio...
¡Tu voz silenciosa es la única que quiero!
Silencio...
Por favor... háblame ahora, haz el silencio.
